El presidente de la Corminco admite que actualmente el objetivo de las mineras no sólo está en la extracción de los minerales, sino también en la preocupación del medio ambiente y en la buena relación con las comunidades agrícolas donde tienen foco de influencia.

En el mes de la Minería y sobre todo de los mineros (as), el Consejo Regional Minero de Coquimbo, CORMINCO analizó el momento que vive el sector. Al mismo tiempo, el presidente de la entidad, Juan Carlos Sáez profundizó con periódico El Daín la relación con las comunidades agrícolas y la manera que pueden interactuar en temas como el turismo rural y el patrimonio. El ejecutivo destaca el trabajo que realizan compañías como la CMP, Pelambres, Teck de Andacollo y San Gerónimo. “Pero, siempre se puede ir avanzando en recuperar patrimonio histórico y convertirlos en lugares de atracción y para que la gente pueda entender lo que fue y es la minería. Lo que hicieron nuestros ancestros es tremendamente importante y la minería tiene mucho que hacer todavía”.

  • ¿Cuál debiese ser el modelo con las comunidades en el futuro?

“En una compañía minera el hito más importante era el de la seguridad de los trabajadores, así se miraba la minería y de tener utilidades, pero después viene todo un cambio donde agregas la licencia social y cuando se ejecuta una obra tenga la menor intervención posible, que no dañen el entorno y manejando la especie de flora y fauna. Ese es el nuevo modelo que tiene la industria y cómo te relacionaste con las villas y villorrios. Con la gente que tiene su ganado caprino o quien cultiva su metro cuadrado”.

  • ¿Le complica que se coloque el acento en cómo dejaran el medio ambiente y no lo que han hecho históricamente por las comunidades?

“No, ya dejó de ser molestia, lo que hay que hacer hoy día es tratar de transparentar lo que realizamos como industria y tratar de que la gente se eduque y entienda que con la minera, lo más probable, es que tendrá una solución a los grandes problemas, como por ejemplo vivir mejor”.

  • ¿Cómo se relacionan con los cateadores o pequeños mineros que sueñan con encontrar una veta?

“Hoy hay métodos de prospección muy rebuscados, satélites y técnicas de electrometría que te permiten mirar la superficie y al interior de la tierra, pero los cateadores siguen siendo tremendamente importantes en la industria y me sumo a lo que dicen muchos geólogos que todavía queda mucho por descubrir. La gran minería existe porque existe la mediana y pequeña minería (…) Son muchos los casos que los pequeños mineros encuentran un picadito, se ponen a trabajar y se dan cuenta que es más importante y trabajan con la gran minería. La pequeña minería alumbra nuevos negocios”.

  • ¿En algunos casos el maray, plato, máquina y puruña aún están vigentes ?

“El romanticismo tiene que ver con la practicabilidad de las cosas, cuando no se tiene un aparato de rayos x o un lector de elemento la puruña sirve bastante bien. Siendo ingeniero civil de mina con 30 años de experiencia me gusta ocupar la puruña porque me deja ver en terreno la cantidad de oro disponible. Entonces, hay que creerle un poco a los viejos y es tremendamente importante escuchar la historia minera antigua y de cómo se hacían las cosas”.

VISIBILIZAR LA IMPORTANCIA MINERÍA

  • ¿Su visión es que falta sacarle partido a la historia de la minería en la Región de Coquimbo, por la importancia que tiene?

“Definitivamente los mineros tenemos un problema con la sociedad chilena, porque no hemos podido traspasar en términos reales la historia y el beneficio que la industria le ha traído al país y a su gente. Esta es una región minera, partió desde la época del descubrimiento y en que los españoles se asientan en Chile y los primeros embarques de cobre se hicieron a través del puerto de Coquimbo hacia el virreinato del Perú. Es muy importante entender que la actividad minera está presente desde siempre. Uno no puede colocarse una venda en los ojos”.

  • ¿Extraña un museo minero con las experiencias de El Tofo y Lambert?

“Hay que distinguir museo y testimonio. Museos hay en la Universidad de La Serena que dan cuenta de la actividad histórica minera”.

  • ¿Faltarían museos de sitio?

“Eso sí, testimonios y estamos trabajando un proyecto que nació a petición del alcalde de La Serena (Roberto Jacob) de levantar el sitio histórico de la fundición Lambert (Las Compañías) que es la primera fundición de cobre sulfurado de Chile, por lo que tiene una importancia histórica y el Consejo Regional Minero Coquimbo está encantado de participar”.

  • ¿El Tofo se pudo haber convertido en un museo de sitio, más allá de la riqueza fotográfica que existe actualmente?

“La Bethlehem siempre tuvo cuidado de almacenar los registros históricos hasta que vino la nacionalización y ahí existió una destrucción de registros, pero desde Estados Unidos llegó gente a recolectar la historia y hoy día hay una buena cantidad de testimonio escrito y en fotografías. Una comunidad que llegó a tener 3.500 trabajadores y una masa estable de unos mil durante casi 40 años viviendo con sus familias en un entorno donde habían iglesia, hospital, colegio y aún se juntan. Los ‘tofinos’ tienen una tremenda tradición. Hay que seguir profundizándolo para que no se nos olvide y darle relevancia a los sitios históricos”.

DISCURSOS INSTALADOS

  • ¿Le molesta que se culpe a las mineras que se extraiga la poco agua que existiría en la zona?

“Un problema es la distribución y lo otro es cuanto de qué, aquí no hay donde perderse, la agricultura consume entre el 75 y el 80 % del recurso y la minería entre el 4 a 5 % y el resto entre el consumo humano y las otras industrias. Hay un problema enorme de eficiencia agrícola que se ha atacado durante los últimos años y la mayoría de las mineras han participado. En el Valle de Elqui, mineras de mediano tamaño como San Gerónimo han intervenido fuertemente en la protección de los canales”.

  • ¿Existiría un mito de que las mineras provocan un daño, como ocurre igualmente con el medio
    ambiente?

“Son discursos que se van instalando en la cabeza de la gente porque es más fácil culpar a alguien por algo sin tener los datos exactos, es un mito”.